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martes, 9 de septiembre de 2008

4 meses, 3 semanas y 2 días

¿Cómo no ver la película ganadora de la Palma de Oro en Cannes, además del premio a la mejor película europea? Me encantó, me atrapó completamente desde el primer minuto.

Esta cinta rumana dirigida por Cristian Mungiu, centra prácticamente toda la responsabilidad de su exitoso resultado en el elenco que la sustenta. Vemos en escena a una Otilia (Anamaria Marinca) completamente enérgica y dinámica que se dibuja como un personaje que literalmente sobrelleva sobre sus hombros todo el peso de la historia que se nos relata; en contraposición con una pasiva e inmadura Gabita (Laura Vasiliu).


El argumento nos presenta a dos amigas que comparten habitación en una residencia de estudiantes universitarios. Gabita ha quedado embarazada y Otilia decide ayudarla en su decisión de practicarse un aborto, para lo que deben acudir a un hotel barato en el cual han citado a un hombre que realiza tales prácticas ilegales.


Gabita no sabe que hacer, se muestra errática y egoísta; en contrapunto con una Otilia capaz de salvar todas las situaciones límite que se presenten. Las amigas nunca se habían visto enfrentadas a nada semejante y el hombre que decide “ayudarlas” a salir del paso lo sabe perfectamente; tan claramente que no duda en aprovecharse de ambas compañeras.


A medida va avanzando el film, el drama y la tensión van en aumento ¡y es que a estas chicas les sucede todo!, tantos conflictos como es posible en un solo día de relato. Se torna insoportable el autobús, las reuniones familiares, los encuentros con el novio y la burocracia; el espectador se vuelve cómplice: conoce de sobra que la vida de Gabita está en peligro al quedar en manos de ese sujeto tránsfugo.

Finalmente este relato altamente dramático y no menos decadente pone sobre el tapete una ácida crítica social a una Rumania comunista, pero la cual se sustenta en el mercado negro y la ilegalidad; es un delito abortar y también obtener cigarrillos marca Kent; aunque todo el mundo consigue servicios y productos no permitidos.  Es así como vive Otilia, dentro de la farsa, en una sociedad de mentiras en la cual se le sensura el fumar enfrente de la familia de su pololo; siempre se le hace notar que es  una chica (sólo una chica) y que mejor se comporte como tal, de este modo no va  aincomodar a los demás.


Para concluir, 4 meses, 3 semanas y 2 días se configura como un relato prácticamente libre de elipsis, con una pincelada de neorrealismo y una alta dosis de dramatismo presentada a la usanza del cine moderno, es decir, obviando la configuración “inicio, desarrollo, desenlace” y dejando en manos del espectador el rompecabezas del argumento que va siendo develado poco a poco.

viernes, 23 de mayo de 2008

Into the wild

A la salida de El Biógrafo, tras haber visto la película italiana Líbero, compré en la cuneta Into the wild y como era evidente resultó mucho mejor la espontánea adquisición, que la inversión previamente pensada.

Into the wild se dibuja como una bella metáfora a los sentimientos primarios, a la vida y a la búsqueda interior que cada ser humano debe resolver por sí mismo. Basada en la novela de Jon Krakauer, la cual a su vez se afirma en hechos reales, nos relata la vida de Christopher McCandles, un joven de 23 años que tras graduarse de la universidad decide donar a una ONG los 24.0000 dólares que tenía ahorrados para proseguir sus estudios de derecho. Autobautizado como Alexander Supertramp y equiparado con una precaria mochila y sin nada de dinero, comienza un introspectivo viaje por parajes alejados de las ciudades y completamente insertos en la naturaleza.


Así, el protagonista se mezcla con viajeros y personas que viven existencias fuera de lo establecido, comenzando a fluir su arista más primaria y genuina. Christopher está hastiado de la sociedad, de las apariencias y de su familia cimentada en mentiras y superficialidades, lo que lo hace llevar al extremo sus ansias de libertad y pureza: termina viviendo solo en un bus abandonado en pleno Alaska (lugar que se transforma en una suerte de obsesión).


Lo interesante es que este film deja bastantes inquietudes abiertas para que cada cual las descubra y responda; el chico de la película no pudo vivir su aventura en forma completamente satisfactoria debido al trágico final, somos animales claro está, pero miles de años de civilización nos han modelado de una cierta manera, hoy resulta completamente utópico sobrevivir en el aislamiento y más aún en la soledad; sobretodo en el clima hostil de Alaska.

Aparte del principal, destaca otra gran actuación que no puede dejar de ser mencionada: la música compuesta e interpretada por la leyenda viviente Eddie Vedder. Se agradece el poder de convencimiento de Sean Penn para que Eddie finalmente aceptara tal propuesta, la cual resulta impecable y completamente ad hoc al film; un soñador realizando la banda sonora de la historia más arriesgada del último tiempo.

Sucede que hay una gran conexión entre la música y el relato propiamente tal: el movimiento grunge (orígenes de Vedder) postula la irreverencia y crítica a la actual organización social plagada de más vicios que virtudes y se preocupa de generar una conciencia tanto a nivel de masas como a nivel ecológico. Así, Vedder y sus acordes bastante cercanos al folk redescubren la oposición entre el sistema y la naturaleza por medio de unas melodías delicadas aunque no por ello menos potentes. En lo personal me quedo con Guaranteed.
Para criticar, lo que ya se ha dicho: tal vez es una cinta redundante en cuanto a los subtítulos a las letras de las canciones; más es menos; hubiese preferido que la imagen y el sonido no se ensuciaran con texto. Además la historia se divide en capítulos, lo cual está muy bien, pero sin el texto que los acompañaba.

Para asombrarse, en algún momento aparece una fotografía del verdadero protagonista de la peli, lo cual impresiona y sobrecoge.  En definitiva me encantó, toca un tema patentísimo en mi vida y en mis prioridades.

lunes, 24 de marzo de 2008

Babel, las cuatro películas




Esto una vez lo publiqué en mi fotolog. Acá va la versión completa.  Gran película.

Babel es una película realizada por el español Alejandro González Iñarritu (“21 Gramos”, “Amores Perros”), cuenta con rostros como Cate Blanchett, Brad Pitt y Gael García.

Un filme de estructural coral

Babel obedece a la actualmente en boga “estructura coral” cinematográfica, la cual se podría definir como un film que se encuentra conformado por historias y personajes entrecruzados en donde no está marcada la brecha entre roles protagónicos y secundarios, lo cual en conjunto con una puesta en escena más bien austera encargada de poner el acento en los personajes y emociones propiamente tales, se convierte en una suerte de popurrí de acontecimientos que se van sucediendo segundo a segundo y en dónde el espectador va encontrando, ,conforme el relato avanza, los nexos que finalmente unen y dan sentido a toda esta obra visual.


Las cuatro películas

En Babel el espectador se encuentra con cuatro historias completamente distintas (a más no poder): Primera: una pareja estadounidense decide pasar una temporada en Marruecos sin llegar a sospechar el hecho sobrecogedor que llegarán a protagonizar; Segunda, una chica japonesa sordomuda, luego de una serie de acontecimientos, se ve enfrentada a sus verdaderos temores. Tercera, una pareja de hermanos marroquíes se ven envueltos en un serio problema, el cual desembocará en una situación límite. Cuarta, una niñera mexicana sufrirá las consecuencias de un error aparentemente inocente.

Hay que decir, que la estructura del film posee, evidentemente, algunos lugares comunes presentes en las cuatro historias: La temática de la comunicación (o incomunicación?) en el mundo actual es un grosso tema, transversal a cualquier cultura del planeta y que se manifiesta absolutamente “al límite” en la historia de la chica japonesa que traerá, desde su nacimiento, una discapacidad biológica para comunicar. Luego, se tiene el problema de la seguridad en cada nación, personificada por el accionar de la fuerza policial que se ve, a lo largo de la historia, constantemente errático y más que nada perjudicial para los propios ciudadanos propiamente tales (a los cuales supuestamente debiera proteger).

Finalmente Babel se configura como una película que habla de la similitud que existe y existirá en los problemas y modus operandi de los seres humanos: sean cuales sean sus orígenes.
Para cerrar, se debe tener en cuenta que el film cuenta con un espectacular escenario de cuatro continentes, con una gran variedad y, por ende, contrastes entre cada una de estas distintas culturas; cada cual englobando su propia religión, idioma, vestuario, raza y un largo e interesantísimo etcétera que sitúa a Babel como una película variada, rápida e inteligente. Y lo más notorio: sazonada con ingredientes tan peligrosamente equidistantes que el resultado final sólo podrá ser saboreado y juzgado por cada cual ya que se trata de una obra que puede resultar extremadamente interesante o, para aquellos ojos más críticos, un tanto desgastada en su temática y estructura… No se debe olvidar que Crash ya jugó con muchos de estos elementos.

jueves, 13 de marzo de 2008

Cine en palabras

Los grandes hablando de cine... para saber cómo perciben.      



La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo.
Jean Luc Goddard.




Hollywod es como estar en ningún lugar hablando a nadie sobre nada.

Michelangelo Antonioni




El negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel.

Federico Fellini

martes, 26 de febrero de 2008

La sagrada familia y la presencia de la fijación oral



La sagrada familia, película del chileno Sebastián Campos (2005), y ganadora del Premio Casablanca-Kaplan al mejor filme de la Sección Oficial del Festival de cine independiente de Barcelona (entre otros premios), es a mi juicio una de las mejores realizaciones nacionales de los últimos tiempos.
Se trata de un film con bastantes méritos, siendo lo más llamativo de todo la presencia de un guión de apenas siete páginas; de este modo los diálogos son desarrollados por los actores manejando solo una “idea previa” de la situación y no memorizando y repitiendo cada una de las palabras previamente estipuladas. Lo anterior, da como resultado que cada actor interpreta a su personaje eligiendo entre las palabras que acostumbra manejar, lo que produce una suerte de marcado estilo entre las formas de expresarse de cada personaje basado, por supuesto, en la improvisación.
Además, la mayor parte de la película, que fue gravada en tres días y editada en diez meses, fue filmada con luz natural y en el orden cronológico de los acontecimientos; por lo tanto, se genera una atmósfera de realismo bastante interesante.




Así, tenemos a una aparente “familia feliz” chilena, de clase media- alta que decide pasar el fin de semana santo en su casa de la playa. El padre avasalla constantemente al hijo y se enfrentan en una lucha de ideologías completamente opuestas; dándose la típica lucha generacional padre/hijo; mientras una contenida madre trata infructuosamente de conciliar los ánimos. Posteriormente aparece la novia del hijo, Marquitos, para hacer estallar la olla a presión de este núcleo imperfecto: una Paty López (estudiante de teatro) todo sensualidad, todo polémica que se ve envuelta en una aventura amorosa con el padre de su novio.




Y destaca magistralmente la amiga de Marcos hijo, la chica que no habla por decisión propia, y comienzan los indicios de un filme con marcados signos de “oralidad humana”: la amiga siempre fiel que es muda en contraste con Sofía, la novia híper extrovertida que no sabe callar; los almuerzos y comidas que juegan un rol fuerte en la película, el consumo de drogas (también por vía oral) por parte de los jóvenes, los juego sexuales orales entre Marcos y su novia Sofía, los huevitos de pascua que la madre esconde y que tras encontrarlos los pueden consumir, el vino, y finalmente la comida (con un fuerte sedante) que Marcos sirve a su padre y a su novia tras descubrir que entre ambos hay un affaire .


Los grandes placeres de la vida son degustados a través de la boca, fijación que viene desde que somos bebés cuando el reconfortable abrigo y pecho de la madre nos da afecto y bienestar. De ahí en adelante buscamos inconsciente o conscientemente la oralidad en nuestras vidas: cigarrillos, comidas, bebida, besos, sexo; convirtiéndose muchas veces hasta en un problema adictivo… Sin lugar a dudas La sagrada familia es una película con una fuerte presencia de la oralidad en nuestras vidas; un fin de semana de reflexión se transforma en la explosión de una bomba de tiempo, las máscaras son descubiertas, las tentaciones son efectuadas.

domingo, 30 de diciembre de 2007

In- Edit


                                                        



Esto será un torbellino. Hace un par de semanas asistí a “In- Edit”, un festival sobre documentales de músicos, y me tocó ver “Heima”, un documental sobre los islandeses de “Sigur Ros”. Fue estupendo conocer más a fondo una banda consecuente con sus ideales, capaz de dar conciertos gratuitos por toda Islandia y de protestar junto a otros detractores contra una central hidroeléctrica que llegaría a destruir un paraíso natural de belleza. Además, el proceso creativo de estos chicos es increíble, por ejemplo uno de ellos fabrica sus propias marimbas con trozos de madera reciclados.
Ya eso es una cosa. Lo otro es que entre los documentales participantes está uno que por supuesto NO pude ver, dedicado a Kurt Cobain; se llama “About a son” y como no lo vi me puse a averiguar y me enteré que está basado en una serie de entrevistas a nuestro ex Nirvana, realizadas por una periodista durante un lapso grande de tiempo. Y es fuerte, me conmueve comprender lo que sentía este chico, tan vulnerable y solo frente al mundo y, lo peor de todo, frente a la industria discográfica. Y la foto que puse es la de promoción de este docuemental… y me produce una sensación como escalofriante…
“En la escuela era una mezcla: por un lado odiaba a la gente por no estar a la altura de mis expectativas, y a la vez estaba harto de estar siempre con el mismo tipo de idiotas. Todos eran como una copia carbónica de los otros. Era muy obvio que no lo toleraba, en mi rostro y en cómo reaccionaba hacia la gente. Sentía una venganza personal contra ellos, porque eran tan machos y masculinos y estúpidos. Había bastante consenso entre quienes me conocían: o bien no los podía tolerar, o estaba de muy mal humor todo el tiempo. Así que empecé a sentirme realmente neurótico, casi paranoico, en cierto sentido. Porque ellos sabían que me iba a volver loco en cualquier momento. Pensaban en mí como el chico que tenía más posibilidades de tener éxito en traer una AK-47 a la escuela y reventar a todo el mundo. Quería encajar en algún lugar, pero no con el chico común y corriente, no con los chicos populares del colegio. Quería encajar con los genios, pero los genios eran de segunda en Aberdeen. No eran el tipo de chico que escucha Devo. Simplemente eran deformes. Por suerte encontré un amigo gay que básicamente me salvó de querer matarme la mitad del tiempo. Aparentemente todo el mundo en la escuela sabía que era gay y no se molestaron en decírmelo. O yo no me molesté en notarlo hasta que él decidió tirarse un lance conmigo una noche y yo le dije que no era gay, pero que de todas maneras sería su amigo. Después de eso, empecé a darme cuenta de que la gente me miraba de una manera más peculiar que de costumbre. Alguna gente empezó a molestarme, especialmente en la clase de gimnasia. Se sentían amenazados porque estaban desnudos y yo era supuestamente gay. Así que, o bien se cubrían los penes o me golpeaban. O ambas cosas. Y luego empecé a sentirme orgulloso del hecho de que era gay, aunque no lo fuera. Realmente disfrutaba del conflicto. Era divertido, porque casi encontré mi identidad”.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

No de cine, si no del público de cine




Cada vez que voy al cine me regodeo de lo lindo, por lo tanto, ya es un ritual en mi vida:

1) La elección de la peli es absolutamente visceral, me tinca o no de nombre, de director, de actores y de país... lo bakán es que mi intuición está bastante afinada y no me falla tanto.


2) Trato de ir lo más "limpia" o descontaminada posible de información, no leo ninguna crítica, no acepto que me recomienden pelis ni menos que me cuenten finales, de hecho lo encuentro de mal gusto. Por supuesto que es inevitable saber más menos cómo actúa tal o cómo dirige cual...


3) En este punto me quiero detener y tiene que ver con el público de cada cine. La experiencia me ha enseñado que la elección del cine a asistir viene siendo tan importante como la elección de la película propiamente tal. Tanto así que he discriminado la forma de comportarse de los espectadores de algunos cines capitalinos.

Por ejemplo, lejos el mejor grupo humano que observa películas es el de "El Biógrafo". En su mayoría se trata de adultos mayores , ya de pelo cano y gustos refinados; sin lugar a dudas muchos de ellos son sibaritas que saben apreciar del séptimo arte; y los que no son mayores son adultos jóvenes absolutamente unders: de pelo largo los chicos y pañuelo al cabello las chicas, chalitas artesanales y el último celular que salió al mercado. La gracia no es el look, lo que se agradece son los silencios: se trata de gente que entra a la sala cinco minutos antes que empiece el film, se queda hasta después que encienden las luces y se acaben los créditos y, por supuesto, no hablan ni media palabra durante la peli. La mayoria sale del cine y se va a tomar un traguito por ahí, aprovechando que esta sala se ubica en pleno barrio Lastarria.

Luego vienen los espectadores del Normandie y del Alameda, pero para mí esas salas pierden bonos porque las butacas son terriblemente incómodas y te mueres de frío todo el rato, inclusive en verano. Además, no están ubicadas en un barrio tan bohemio como Lastarria y se trata de cines un tanto descuidados o malmantenidos.

Después tengo que hablar del mejor cine de Santiago por el sonido e imagen: El Hoyts de La Reina. Lo pongo en tercer lugar por tratarse de salas con tantas butacas que nunca se llenan, lo que produce la sensación de un mal diseño arquitectónico. Lo malo de este cine es que al contar con tantas salas, atrae a una gran cantidad de espectadores, lo que produce que más o menos la mitad de éstos tenga realmente un mínimo de "cultura cinéfila", el resto simplemente se lanza palomitas de maíz en mitad del clímax del filme. Además, cuando me toca una mayor cantidad de público no acostumbrado a la magia del séptimo arte, la gente no se calla nunca, realmente nunca, lo cual me provoca primero unos instintos asesinos , díficiles de obviar, hacia los bulliciosos y , luego, un sentimiento de angustia muy grande porque me vuelvo incapaz de disfrutar la película que está siendo comentada y agujeada por los parlanchines.

Con repecto a lo anterior, tengo anécdotas de guerras psicológicas que emprendo con las risitas y los ininterrumpidos comentarios hacia la peli, versus mis persistentes "shts, shts" tratando de hacerlos callar. Estas batallas duran todo el tiempo que sea necesario, no me rindo tan facilmente.

Además, me tocó asistir a este cine para disfrutar de la peli francesa "El Hijo", ganadora de cuanto premio te imagines. Por supuesto que la suerte hizo que asistiera el público sin cultura cinéfila y como en esta obra casi no hay palabras y no ocurren muchas cosas porque se trata de un filme más bien contenido y contemplativo, al pasar los créditos ya finalizada la peli un adolescente dice en forma irónica (y a grito pelao:)"Super wena la película, pasaron tantas cosas, super, pero super entrete"; a lo que el resto de los que no supieron apreciar lo que vieron responde "jajajaja si po, super entretendida la película". Lo malo fué que me dió tanta rabia que no pude contestar nada y pensé que si ese adolescente hubiese asistido al ballet, provablemente habría lanzado tomates a la bailarina por no entender su arte. Así de triste es estar en el lugar equivocado, en este caso en la película equivocada, ese chico debió haber ido a ver "Spiderman III" o algo así, con respeto para los seguidores de esa serie...

lunes, 29 de octubre de 2007

PERSONA




Hacía realmente mucho tiempo, tal vez años, que no me pasaba algo tan extremadamente fuerte con el simple hecho de mirar una película.
Quedé Knock Out, literalmente, tras ver la ópera prima de Ingmar Bergman "Persona". Siempre supe que ésa era una película de cabecera, pero nunca la había visto de principio a fin y me ha producido una sensación de impacto que, sé, no me abandonará tan facilmente. Dos mujeres entrelazadas por una situación tan cotidiana llegarán a mimetizarse de una manera nunca antes vista en el cine.
Para ser una películas de la década del 60, Bergman rompe esquemas y sí que sabe hacerlo; de hecho ya en el año 2007, esta película se sitúa como una de las obras maestras del cine mundial; no creo que pueda ser sobrepasada tan facilmente. Ahora me da risa, yo que alguna vez me maravillé con "Reconstruction", ahora sé que ese film danés tiene mucho del maestro sueco y la verdad es que "Persona" aborda y des-borda arte, cine e inteligencia por doquier!
¡Y el trabajo del silencio por Dios!, decirlo todo, TODO, decir la vida, la muerte, el génesis, la creación, lo diverso, lo interno, lo externo... sin utilizar ni media palabra. En esta pelícual habla el montaje, habla el color (jaja y es en blanco y negro), habla el cuerpo. Sí, defnitivamente habla el cuerpo y a ratos se torna insoportable, como la vida misma.
En fin, no voy a cometer la estupidez de contar la película, es maravillosa y no puedes morir sin verla. Pero, a lo que sí me referiré es a la sensación que me obsequió y que no me abandona: creo que el film habla de las apariencias y de la lucha interna que se crea al momento de externalizar los sentimientos e ideas de los seres humanos. Somos cuerpo y somos mente (soma y psique), eso todos lo sabemos desde los griegos, pero hay que detenerse a reflexionar un minuto sobre este dualismo y creo que realmente es ésta una de las problemáticas más grandes a las que se ve enfrentada toda "persona" a lolargo de su existencia. Por lo menos a título personal declaro que me toma gran trabajo ser la misma a solas, que con otros y hago un gran esfuerzo por no contaminarme de los "males"de estar con otros.
A la reflexión anterior, agrego que en general, a los chilenos les cuesta gran trabajo tolerar los silencios, lo cual me hace sufrir en extremo cuando decido ir al cine, de hecho hay salas a las que ni siquiera pongo un pie porque ya conozco el comportamiento del público que cae presa de un interminabel bla -bla sin sentido ¿tanto trabajo les toma a algunos el soportar su propia humanidad, su cuerpo, sus ideas y respetar el silencio de los demas? Gente que habla toda la peli, de principio a fin haciendo comentarios inecesarios y dando risitas inconsecuentes.
Uf, que quisquillosa parezco (me acabo de leer), pero lo que quiero dar a entender es que hoy en día nuestras almas sufren a causa de males posmodernos (TV, transantiago, gente que "oye música pero que en verdad no oye nada, etc) y que es un trabajo permanente y persistente el lograr una real conección con el otro, la cual ya se ve afectada por la disociación "mente- cuerpo" y que día a día se deforma en forma exponencial con los vicios antes señalados.